José Antonio Ramos Rubio. Historiador
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J. A. Ramos Rubio

Descripción
La casa, inscrita en un contexto netamente rural, cumplía una función de auxiliaridad agropecuaria. En la planta baja estaban las dependencias destinadas a la elaboración del vino y cuadra de animales domésticos (caballerías, cerdos, cabras...). A la bodega y cuadra se accede desde el -enrollado patio o zaguán. Allí arrancan las escaleras que se amplían en una especie de balcón interior (tablaíllo). En esa se ubican los cuartos, alcobas y el corredor, especie de salita y la crujía central la ocupa la cocina, sin chimenea para que el humo se cuele por el sequero donde se secaban las castañas y se ahumaban los embutidos de la matanza.
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Casas típicas en El Torno. Foto F. Robles

En la parte que daba a la trasera se sitúa un cuarto de desahogo de la cocina, rematado en un tablao sobre el corral. La parte delantera la ocupa la sala o estancia noble de la casa, desde donde se penetra a dos alcobas y se sale a la solana. La alta planta a tejavana, bajo el caballete del tejado, sirve de desahogo agrícola (zarzo, pajar y troje). Algunas viviendas disponen de una planta subterránea, bodegón o sotorriza, destinada también a almacenaje de excedentes agrícolas.
Estilos constructivos
Hay dos modelos o tipos arquitectónicos en la comarca:
  • a) arquitectura de entramados, de adobe y madera, desarrollada por los núcleos ribereños y los más próximos de las laderas (Casas del Castañar, Rebollar). Son altos edificios, con frecuentes soportales y airosas solanas de madera, repletas de geranios;
  • b) arquitectura serrana, pétrea, a base de mampuestos, de porte grave y exterior circunspecto, sin apenas huecos ni flores, por la severidad del clima. Se sitúa en los pueblos altos, El Torno y Piornal, sobre todo. Lucen una alta chimenea sobre su menor alzado de plantas.
  • En los pueblos a media ladera surge una arquitectura mixta, mitad entramada, mitad serrana: Cabrero. Valdastillas.
Tipos de casas
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Casa típica de Casas del Castañar. Foto F. Robles

Solariega: bajo un criterio social puede hablarse de casa solariega, la que tiene una noble fachada de piedra labrada, dinteles con leyendas y escudos, habitadas por hidalgos de Tornavacas, Cabezuela o Jerte.
Casa intermedia, es el modelo más común y propagado en la comarca, de porte digno, planta baja de mampuestos revocados, fachada blanqueada y uso sistemático de madera (puntales, balconadas, piso, entramados, vigas, etc.), habitada por el amplio sector de los pequeños propietarios agrícolas.
Casa humilde, baja, de mampuestos y materiales de inferior calidad, pertenecientes a los jornaleros, y frecuente en las aldeas serranas pobres.
Materiales
En cuanto a los materiales resalta el hecho de hallarse todos en estado natural en la propia comarca: la piedra de granito, que aflora constantemente en el paisaje vallense, para las paredes de la planta baja, pilastras o columnas, enrollado de calles y zaguanes; barro blanco y colorado para lucir las paredes, y para fabricar los adobes que rellenan los entramados y las tejas árabes; madera de roble y, sobre todo, de castaño para toda la estructura de la casa, los ensolados, las vigas, puntales, puertas y ventanas, tablamentos, solanas, antepechos, tablados, muebles, cubas y artesas de la bodega, etc.
Historia
La casas jerteñas hunden sus raíces en el Medievo: influencias mudéjares y judía, especialmente en los pueblos con aljamas (Cabezuela, Jerte, Tornavacas). En el Renacimiento se introdujeron modelos de noble arquitectura en casonas hidalgas de Tornavacas. En la centuria ilustrada, hacia la primera mitad, se produjo un auge económico efímero, pero que dio como resultado un incremento notorio del casco urbano de algunas villas (Cabezuela, Tornavacas...) y un ennoblecímiento de las construcciones, mejor rematadas y fachadas vistosas. Tras el bache económico de la segunda mitad del XVIII y primeras décadas del siguiente, se produce en los comedios del XIX un incremento y mejora de las viviendas en la comarca.
Hay que aludir a la penetración considerable de gallegos durante la Edad Moderna y siglos posteriores. Muchos eran hábiles canteros que se asentaron en las villas aristocráticas, donde les reclamaban los hidalgos y los hacendados con aspiraciones. Nos legaron muestras de su buen quehacer en las fachadas de sillares, los escudos, adornos múltiples de dinteles y dóvelas, ménsulas, columnas...
El oficio de carpintero, mucho de ellos descendientes de judíos, exhibe una gran maestría a lo largo y ancho de toda la vivienda, alzada a base de madera. El pueblo donde mejor trabajada aparece la madera es Cabezuela y pueblos de su influencia (Navaconcejo): detalles minuciosos de solanas, puntales, volutas y exornos de zapatas, canes en los que llegan a esculpir extraños rostros con aire semita.
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