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Avión de Iberia volando hacia el extranjero. Foto: http://www.airliners.net/

Casi todas las personas tenemos algún “sino” que sin saber su causa u orígen se repite a lo largo de nuestra vida.
Una de las situaciones que más se ha repetido en mi vida de mil formas diferentes han sido las muchísimas despedidas que he tenido que hacer debido a la gran movilidad geográfica y funcional que he tenido. Las despedidas son el momento más desagradable que tiene la movilidad geográfica, es un desgarro que para muchas personas es muy desolador.
Yo he aprendido a superar las innumerables despedidas que he tenido que hacer con la parte positivo de los futuros reencuentros, y cuando estos ya no van a ser posible, con buscarles sustitutos, este caso es especial cuando te separas de amigos, alumnos, compañeros de trabajo a quienes es muy difícil volver a coincidir, este trauma se supera buscando nuevas amistades que puedan llenar los vacíos que generan las despedidas.
Quizás las despedida más emotivas que he sentido son las que tuve que hacer de mi madre y que se han prolongado desde que tuve 13 años, hasta que ella ha fallecido a los 89 años. Aquel lejano año de 1961, abandonaba El Torno y cogía el tren con unos familiares para ir a vivir a un pueblecito de la provincia de Barcelona. Fue una partida con desgarro por dejar atrás a los amigos, padres, y hermanos aparte de los paisajes y la Naturaleza inigualable del Valle del Jerte en la que había estado viviendo durante 13 años.
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Celebrando en El Torno un reencuentro familiar en verano Foto F. Robles

Actualmente llevo varios años acudiendo al aeropuerto de Sevilla a recibir a mi hijo y su familia que es un exiliado intelectual desde el año 2000, y veo el alboroto que hay en la zona de llegada cuando los familiares acuden a recibir a sus parientes que vienen de fuera a visitarles y la pena que hay en los aeropuertos en la zona de salida cuando esos familiares parten de nuevo a lugares lejanos.
Esas despedidas dejan secuelas en muchas personas difíciles de superar, especialmente cuando muchos padres, hermanos o amigos ven como se alejan en el aire esos exiliados, que muchas veces lo son casi a la fuerza especialmente si fue en su día por motivos políticos o lo es hoy día por motivos económicos o intelectuales que son las causas principales por las cuales nuestros jóvenes abandonan este país y marchan hacia lo desconocido cargado de ilusiones pero también de temores y nostalgia.
Feliciano Robles Blanco